Los manglares son árboles únicos. Con un pie en la tierra y otro en el mar, sobreviven en condiciones de salinidad y anoxia que para otras especies serían imposibles. Pero si hablamos de soluciones basadas en la naturaleza frente al cambio climático, los manglares son un lujo natural, son como ‘Ferraris‘: especializados, rápidos y eficientes; a diferencia de las selvas tropicales lluviosas, sus tasas de crecimiento son tres veces más rápidas y acumulan de 10 a 100 veces más carbono en el suelo.